Sábado a la noche. Hace mil que no salgo, apuntes y más apuntes que no se dejan ni ver. Leo un post que habla sobre películas y yo sigo sin ver DJANGO; mejor leo el post de astrología...nada. Aclara que este año no hay cambios para mi signo según el punto solar (o algo así) al que se refiere. Decepcionante. Agarro mi lapicera de NEMO y escribo. Si, escribo en papel lo que escribo acá y otras cosas más también. Me gusta. Tal vez encuentre en la escritura (si es que se me permite llamar escritura a estos garabatos) una forma de liberar algunas cosas y las subo a la red porque me parecen una opción para liberarlas realmente, más allá del papel. Que naveguen en la red a falta de mar cercano y botellas. No sé porqué leo el horóscopo, nada ni nadie me puede adelantar la fórmula para hacer las cosas; pero en algún punto (aunque sea por los minutos que dura su lectura) el horóscopo funciona como algo a lo que podemos aferrarnos, aquellos a los que todavía no se nos inventó una religión. Me resulta un tanto reiterativa mi ansiedad a tal punto que me gustaría que un meteorito ruso pase por acá y me saque de esta especie de somnolencia, de esta especie de inanición. Que golpee a esta caja de cristal, que astille todo alrededor, que el ruido se escuche y haga llamar tu atención. Que te des vuelta, que mires y veas, que acá estoy yo.
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