lunes, 8 de julio de 2013

Un minuto.




El rechazo como defensa de lo que nos hace mal. El odio entendido como mecanismo de protección de lo que nos causa dolor. No, no puedo. ¿Cómo defenderme entonces? Quisiera tener un minuto para odiarte, para desahogarme, pero tengo la guardia baja. Tengo el dolor en el pecho y la sonrisa apagada. Te quiero ver feliz, porque no tengo dudas, no dudo al decir que quiero ver feliz a la persona que me hizo sentir viva. Pero como duele que esa felicidad no sea conmigo.




domingo, 30 de junio de 2013

Amores baratos.













No me sale escribir. No me sale mentir. No me sale soñar. No me sale llorar. No me sale odiarte.  No me sale amarte. No me sale dejar de pensarte...no me sale soltarte. 

sábado, 23 de febrero de 2013

sábado, 16 de febrero de 2013

Miscelanea.

Sábado a la noche. Hace mil que no salgo, apuntes y más apuntes que no se dejan ni ver. Leo un post que habla sobre películas y yo sigo sin ver DJANGO; mejor leo el post de astrología...nada. Aclara que este año no hay cambios para mi signo según el punto solar (o algo así) al que se refiere. Decepcionante. Agarro mi lapicera de NEMO y escribo. Si, escribo en papel lo que escribo acá y otras cosas más también. Me gusta. Tal vez encuentre en la escritura (si es que se me permite llamar escritura a estos garabatos) una forma de liberar algunas cosas y las subo a la red porque me parecen una opción para liberarlas realmente, más allá del papel. Que naveguen en la red a falta de mar cercano y botellas. No sé porqué leo el horóscopo, nada ni nadie  me puede adelantar la fórmula para hacer las cosas; pero en algún punto (aunque sea por los minutos que dura su lectura) el horóscopo funciona como algo a lo que podemos aferrarnos, aquellos a los que todavía no se nos inventó una religión. Me resulta un tanto reiterativa mi ansiedad  a tal punto que me gustaría que un meteorito ruso pase por acá y me saque de esta especie de somnolencia, de esta especie de inanición. Que golpee a esta caja de cristal, que astille todo alrededor, que el ruido se escuche y haga llamar tu atención.  Que te des vuelta, que mires y veas, que acá estoy yo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Alarmas.

Me acosté. Me costaba desconectarme, mi cabeza repetía todo lo que había leído, la dosis de atenolol para la angina de pecho es de diez a veinte miligramos por día. Creo que hay viento, me confunde el ruido del ventilador. Diez a viente miligramos. Charlo imaginariamente con gente que no estoy segura de conocer. No siento estar dormida, no distingo entre mis pensamientos y un sueño. Caras familiares, encuentros casuales. Atenolol para la angina de pecho. Empieza a sonar una alarma, seguro que de un auto que está en la calle. Me despierto.  Si, suena una alarma en la calle y hay viento. Me doy vuelta, me cuesta conciliar el sueño. Entonces pienso, aunque no quiera. No se qué hacer, hay mezcla de angustia y bronca conmigo misma. Tengo los párpados cerrados pero siento los ojos abiertos.  Escucho el sonido de la alarma. Diez a veinte miligramos por día. Truenos, estaba pronosticado lluvia. Me imagino la misma situación una y otra vez, pero todas con desenlaces diferentes. La alarma sigue sonando, ya forma parte de mi paisaje mental. Atenolol. En todos esos desenlaces las cosas me salen bien o por lo menos no tan mal.  Inmediatamente se cuela algo de realidad. Me falta, no estoy preparada para este paso. La alarma, el atenolol. Se que me falta poco, se que están esperando que responda. Estoy en los últimos diez kilómetros pero tengo que parar, tomar aire (agua ya tomé un parada anterior) y después seguir. Ahí empieza la contradicción. Siento impotencia, también miedo, no quiero defraudar; pero ¿si en realidad me estoy defraudando a mi por no escucharme? Eso es peor. Si, voy a parar para llegar con más resto.    
La alarma suena adentro mío, la dosis de atenolol para la angina de pecho no es de diez a veinte miligramos por dia. La dosis de atenolol para la angina de pecho es de cincuenta a doscientos miligramos por dia. 

sábado, 26 de enero de 2013

¿Cómo coincidir en tiempo y espacio?







Hoy soñé con ella. Es raro soñar con alguien a la que no conoces personalmente. Alguien de la que solo tenés un par de palabras y encima sin voz. Tal vez es por eso que en el sueño no había conversación, sólo comunicación entre miradas y sensaciones. Seguramente ese silencio se transformó en la causa de las palabras de este momento, que surgen casi como un dictado automático.
Escapábamos (siento censura hasta en los sueños), otras personas nos seguían, no querían nada en particular pero huíamos porque queríamos estar solas o mejor dicho, juntas sin otra compañia. A veces llegabamos a una lugar, nos mirabamos y empezabamos a andar otra vez. En el medio un abrazo, un beso, caminar agarradas de la mano. No hablar.
No se que queríamos, ni cuáles eran las expectativas que no llegaban a cumplirse y que a su vez nos llevaban a seguir buscando. Tampoco se lo que buscabamos, pero estaba bien, estaba tranquila, estaba acompañada, disfrutba del viaje.


"Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada, vives de esperanzas pero no sabes ni qué esperas..." Muchas veces creo que hay que dejar que las cosas fluyan, pero a veces se hace dificil, se pierde la paciencia. No quiero esperar siempre, también quiero buscar y ya busco hasta en los sueños. ¿Qué busco? Lo único importante, amor.








martes, 15 de enero de 2013

¿A dónde voy?










Últimamente me sorprende la fuerza con la que sueño, lo intenso que siento las historias por más ridículas que sean. Cuando me despierto tengo el cuerpo cansado y muchas ganas de escribir ese sueño o algo más que no se muy bien que es.
Hoy volvía a mi ciudad, en un auto, estaba yendo a mi casa pero no tenía las llaves, entonces una amiga me prestaba un juego que yo le había dado; de golpe la escena cambia, como suele ocurrir en los sueños y me encuentro caminando con mi viejo, él iba más atrás llevando el bolso.
Nunca llegué a ningún lado, sabía que cada vez estaba mas cerca pero no reconocía las calles, estaban muy distintas. Creo que me pasó lo mismo que cuando estoy despierta. Se que estoy yendo a un "lugar",  no se qué es, ni cómo es, pero siento que estoy cerca.
Esta vez, lo que me impulsó a escribir no fue precisamente querer escribir, fue el dolor de las piernas con el que me levanté, después de tanto caminar.









viernes, 11 de enero de 2013

El precio de la infelicidad.








No está funcionando nada. Me encantaría no poder ser yo por unos días, para ver que onda; pero no puedo. No puedo dejar de SER. Muchas veces pienso que tendría que hacer lo que hace la mayoría y fingir como una minita más del montón y por ahí se me da. Bueno no, no me sale. Además no puedo cagarme a mi misma. Trato de tener paciencia, de ser fiel a mis convicciones (en realidad de ser infiel a mis convicciones y fracaso rotundamente), pero cada vez pasa más el tiempo y es evidente que las cosas no avanzan, siempre creí que esta sociedad esta hecha para minitas y tipos, no para hombres y mujeres...y a mi, es evidente que no me sale ser minita. FUCK.