Voy apurada a una clase a la cual estoy llegando tarde. Me encuentro con una puerta cerrada. Se suspende para la semana que viene. Voy hasta la terminal, saco el pasaje para mañana.Vuelvo apurada, no se por qué.
Estoy pensando en todo lo que tengo que hacer...limpiar, mandados, ¿estudiar? si eso también debería hacerlo, organizar la salida de esta noche. También pienso en la moneda de 10 centavos que vi en el piso y no agarré. Se me ocurre que tal vez, no quiero confiar más en encontrar monedas en el piso. No quiero esperar a que por azar pase lo que quiero, se me ocurre que a lo mejor los planes que hice para mi no sean realmente los que me hacen feliz. Sin embargo, se me ocurre que me gusta el camino que elegí a pesar de que está dejando de ser recto como lo era. Se me ocurre que ese camino no tenía porque ser recto, se me ocurre que esta bueno aprender a ir en "zig-zag" a pesar del miedo, se me ocurre que es totalmente ridículo pensar que existe una fórmula para todo y más ridículo aún es creer que es más importante dar lo que esperan los demás de nosotros, que darnos a nosotros mismos lo que necesitamos; porque primero tengo que SER YO para después poder SER CON los demás, no puedo dar lo que no tengo. No sería sincera en el círculo del dar y recibir, no sería real... Se me ocurren muchas cosas. Se me ocurre que tengo que confiar en mí, que por ahí voy bien.
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